Por:
John Montilla
Como
el restaurante estaba lleno, decidimos ocupar un lugar de seis puestos a pesar
de que en mi familia sólo somos tres. Al rato, cuando ya estabamos almorzando
se acerca una mesera y nos pregunta si aceptabamos compartir la mesa con otras
tres personas. Dijimos que sí, y al minuto me arrepentí:
Llegó
una pareja con una jovencita, el hombre venía hablando por celular no en forma
discreta, sino en voz alta y por eso a los pocos segundos supe que tenía una
discusión remota con su expareja por inconvenientes con una hija que supongo
fue fruto de amores pasados.
Me molestó la discusión en mi mesa, pero sobre todo me molestó la forma en que se refería a la otra persona, le dijo varias palabras y frase descalificadoras. La trató de ingnorante y oportunista, le dijo que no conocía la palabra honestidad y otra retahilas de cosas de mal gusto en frente de nosotros que eramos unos perfectos desconocidos para él. No tuvimos opción sino de enterararnos de sus cosas personales. Nuestra incomodidad fue evidente, los de mi familia nos miramos a los ojos con cara de resignación pero incomodos.
Al
parecer al hombre le molestaba tener que enviar en diciembre la cuota
alimentaria y los gastos de navidad de la niña. Decía que era inconcebible que
le hubiera llevado la niña a la casa sin ropa y sin zapatos para que el tuviera
que comprarle. Yo no me imagino a
Vanessa enviando a su hija desnuda donde un tipo que al parecer le duele
tener que responder con sus obligaciones de padre. Le reclamaba que el tuvo que
comprarle los uniformes y útiles escolares este año. Ese es su deber, que “man”
tan miserable.
Decía
que el cumpliría con lo acordado legalmente y pare de contar y que en lo
sucesivo en los próximos diciembres el se llevaría la niña a la casa y le
compraría lo que necesite, y que por eso de ahora en adelante no le enviaría
nada para fin de año. Su actual pareja y la niña se notaban achantadas,
silenciosas y cabizbajas viendo la
incomodidad de nosotros.
Estaba
a punto de levantarme para reclamarle por mi tranquilidad, cuando el tipo vio
que desocuparon una mesa y se llevó a su gente con él. No conozco a Vanessa pero me pongo de parte
de ella.
Como
no tuve tiempo de mostrar mi inconformidad en ese momento, me desquito contando
el hecho.
Ojalá
algún día llegue Vanessa y su hija a sentarse a mi mesa.
***
John
Montilla (20-XII-2024)
Relatos
en mi camino
Imagen: Leonardo AI generated.
Historias: jmontideas.blogspot.com

