Por: John Montilla
“La vida es fascinante: sólo
hay que mirarla a través de las gafas correctas.” Alexandre Dumas (Padre)
Yo le había pedido simplemente algunos detalles, para escribir la historia, pero ella la redactó tan bien que la dejé así tal cual me la envió.
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“Trabajo en una óptica y un día estaba atendiendo a un paciente que iba a comprar unos lentes bastante costosos, de más de un millón de pesos. Cerramos la venta y, al momento de facturar, él me pidió el número de la cuenta de la óptica para consignar la mitad del valor, es decir, un millón de pesos.
Todo parecía ir bien hasta que, por un descuido, le di mal el número de la cuenta bancaria de la empresa. Me equivoqué en el último dígito y el dinero terminó en otra cuenta. Al percatarme del error, me invadió la angustia. Sabía que tenía que responder por ese dinero, lo que equivalía a casi un mes de trabajo. No pude evitar llorar, sentí una enorme presión y tristeza por la pérdida del dinero.
Afortunadamente, logramos rastrear la cuenta a la que se le había transferido el dinero y descubrimos que pertenecía a una empresa de vidrios del mismo municipio. Decidí acercarme al lugar junto con el cliente, quien me acompañó. Al llegar, hablé con la contadora de la empresa, quien me escuchó con amabilidad y me pidió que regresara al día siguiente para hablar con el gerente.
Al día siguiente volví, pero para mi sorpresa, la contadora ya tenía el dinero en efectivo listo para devolverme. No tuve ni siquiera que hablar con el gerente, pues ella, con toda la confianza y generosidad, simplemente me entregó el monto completo. Me sentí tan aliviada y agradecida que, en señal de gratitud, le llevé unas frutas como obsequio.
Fue un momento de mucho estrés, pero al final, gracias a la honestidad y la buena disposición de las personas, todo se solucionó de la mejor manera.”
(F.M)
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J.M. Recopilación ( Relatos en mi camino) (14-II-2025)
Imagen: Leonardo AI generated
jmontideas.blogspot.com

