Por: John Montilla
Hace ya varios años, se estaba desarrollando un festival
bailable en horas de la noche en el polideportivo del barrio cuando de repente
se vio venir por el centro de la calle a un vecino del sector sin camisa y
blandiendo peligrosamente un machete en sus manos. De cuando en cuando lo
rastrillaba contra el piso y entonces brotaban chispas al contacto del metal
contra las piedras.
La gente al notar la amenaza comenzó a correr en todas
direcciones, buscando ponerse a salvo de la hoja del machete que cortaba los
aires. En un santiamén la fiesta se desbarató. En el pandemónium que se armó
cayeron mesas, sillas y botellas, se quedaron en el camino zapatos, los que
estaban dormidos se despertaron sobresaltados, los ebrios perdieron la
borrachera y muchas otras cosas quedaron desperdigadas por doquier. Para
completar el cuadro de terror justo al momento de la huida, se presentó un apagón.
Esto aumentó el caos, se escuchaban gritos, llamados y el estropicio de objetos
que caían. Los últimos destellos de luz salieron de los golpes del machete
rebotando contra las piedras y luego la oscuridad lo cubrió todo. Después,
silencio. Recuerdo haber saltado con unos amigos por entre la ventana de una
casa en construcción y nos escondimos entre maderos y ladrillos.
Por fortuna a los pocos minutos regresó la energía
eléctrica, pocas personas se asomaban por los alrededores. Nadie había
resultado herido, salvo uno que otro golpe y raspadura en la huida. Y de
Jacinto el hombre del machete no había ni rastro, algunos testigos dijeron que
cuando se vio sorprendido por el apagón, él fue uno de los primeros en salir
corriendo a esconderse.
***
John Montilla (24-III-2025)
Relatos de mis memorias
Fotomontaje: Imágenes tomadas de internet
Historias: jmontideas.blogspot.com

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